EDITORIAL
Pensando en positivo
La institución cuya hoja informativa tienes en tus
manos, realiza una extraordinaria labor asistencial con
personas que demandan las necesidades más básicas:
un simple plato de comida, una ducha a la semana, una manta.
Pero nuestro continuo roce con los más necesitados
no nos provoca tristeza ni nos encoge el alma. Al contrario,
nos sentimos contentos de tender una mano a nuestro prójimo
e intentar ayudarles a pasar ese bache personal, que sentimos
puede ser pasajero. Hay muchas razones para querer hacerlo
y, con independencia de cual sea la que a ti te mueva, una
de esas razones es simplemente porque sí. De los
problemas no hay que preocuparse, sino ocuparse. Esta modesta
revista intenta mantener este espíritu positivo en
sus contenidos. A los que ya ayudáis al Comedor de
una u otra manera, ¡muchas gracias!; a los que aún
no lo hacéis o incluso no nos conocéis, ojalá
estas letras te inspiren a contribuir de alguna manera con
la causa. Hay mil maneras de hacerlo: unos euros, unas horas,
una oración, una sonrisa, una idea, una gestión,
un contacto... Descubre cuál es la tuya y ¡mucho
ánimo para ponerla en práctica! Te vendrá
bien y te sentirás mejor.
En pocas palabras: ¿Qué es el Comedor de Triana?
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Un lugar donde cualquier necesitado
que acuda, recibe una comida caliente completa y una
bolsa con un bocadillo y fruta para la cena.
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Un sitio donde lo más desarraigados,
los sin techo, y los muy necesitados reciben comida,
cariño, ropa y la oportunidad de una ducha
caliente.
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Una institución fundada hace
un siglo que, desde ese momento, no ha dejado de abrir
sus puertas ni un sólo día de los 365
que pasaron en cada uno de esos 100 años.
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Una obra atendida por las Hijas de
la Caridad de San Vicente de Paúl, con la ayuda
de más de cien voluntarios y cinco profesionales
contratados que sirve cada año más de
setenta mil comidas.
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Un lugar que requiere captar financiación
para su subsistencia y el cumplimiento de su misión.
Las ayudas públicas son inferiores al 25% de
los gastos incurridos. Éstos se elevan a más
de 211.000 euros.
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Socios-subscriptores, Hijas de la Caridad, Real Maestranza
de Caballería, Cáritas Parroquiales, hermandades,
Junta de Andalucía, Ayuntamiento de Sevilla y donantes
esporádicos tanto particulares como empresas, son
nuestra fuente principal de financiación, aunque
todavía los fondos resultan INSUFICIENTES.
¡YA SOMOS MÁS DE 100 SOCIOS,
PERO QUEREMOS LLEGAR A 500!
Voluntario por un día
Voluntarios por un día ofrece la oportunidad a todo
el que desee conocer de cerca el Comedor, de trabajar como
voluntario durante unas horas, coincidiendo con el momento
en que los usuarios utilizan el mismo.
La jornada empieza a las once de la mañana.
Sor Mª Luisa y algún voluntario se prestan
a la visita de las distintas instalaciones del complejo:
cocina, comedor, duchas, ropero, economato y sala de tricotar.
Durante este recorrido se explica también la historia
del Comedor y cómo se organizan y prestan los diferentes
servicios.
Poco antes de las donde en punto, hora en la que el Comedor
abre las puertas a los usuarios, los voluntarios por un
día se unen al resto de voluntarios para servir comidas,
recoger bandejas y ejercer las tareas de recepción
en la puerta. A las 13.30, todos se reúnen en la
pequeña sala de formación para comentar la
experiencia y aportar ideas e impresiones sobre lo vivido,
finalizando a las 14.00 horas esta breve jornada de tres
horas.
Este programa es una magnífica oportunidad para
vivir una experiencia que los que la han llevado a cabo
califican de muy gratificante. Además, te permitirá
conocer las distintas maneras en que se puede echar una
mano a esta institución y decidir si te gustaría
hacerlo de alguna de ellas. Si este horario coincide con
el de tu jornada laboral no debes preocuparte, ya que el
Comedor abre todo los sábados, domingos y festivos,
y es precisamente en esos días cuando con mayor frecuencia
se organiza este programa.
Si deseas participar, hazlo llamando al teléfono
del Comedor: 954 33 76 36.
¡Ánimo y sé bienvenido!
El artículo que aparece en esta misma página
ha sido escrito por una persona que narra sus vivencias
tras haber participado en una de estas jornadas.
Llueve en Triana. Sor María Luisa
se desliza sobre el suelo limpísimo de la casa donde
ya hace 35 año sirve a los más humildes. Nos
enseña orgullosa el comedor, la cocina, las duchas,
el economato, el ropero y un taller de costura. Conserva
intacta su dulzura y su sonrisa, y nos acoge con tanta alegría
que enseguida nos contagiamos de su entusiasmo.
Manolo, uno de los voluntarios que colabora con ellas,
nos explica la realidad del negocio: más de 75.000
comidas al año, más de cinco mil personas
acogidas, el incremento de inmigrantes atendidos.
Unas necesidades crecientes frente a recursos cada vez
más escasos y difíciles de obtener. Impresiona
conocer, allí donde la urgencia es inmediata y la
necesidad es más básica, la insuficiente ayuda
por parte de instituciones públicas que proclaman
desarrollar políticas sociales. Dice Sor Mª
Luisa que sólo la Providencia ha permitido que el
Comedor de Triana haya funcionado 100 años sin cerrar
un sólo día. Un grupo de voluntarios se ha
propuesto combatir el déficit económico con
programas de visitas para dar a conocer la inmensa labor
que se realiza, campaña de captación de socios
subscriptores de ayudas y elaboración de proyectos
para la obtención de subvenciones. Los programas
son aún más ambiciosos, extendiéndose
hacia la atención y seguimiento individual de los
acogidos, búsqueda de empleo y alojamiento, y reinserción
social.
A las doce en punto la cocina es un hervidero. Una sencilla
oración vicenciana da sentido a la tarea diaria de
la caridad. Algunas voluntarias y hermanas han preparado
la comida que disponen sobre el mostrador. En la puerta
se reciben a los primeros acogidos, que se identifican con
un carné. Algunos solicitan ducharse y se les da
cita para la semana. Otros piden ropa, mantas, cuchillas
de afeitar. Sobre sus bandejas les servimos la comida, limpiamos
sus mesas, fregamos los cacharros en la cocina. Hay muchos
jóvenes, muchos inmigrantes, mucha soledad. Tres
señoras lituanas bien vestidas y una francesa de
edad avanzada nos hacen imaginar las historias de sus vidas.
Algunos son agradecidos, otros exigentes ... "qué
pesado es llevar la caridad. Ellos son tus amos, susceptibles
y exigentes. Sólo por tu amor únicamente te
perdonarán los pobres el pan que tú les das".
Sobre el altar de la pequeña capilla ofrecimos a
la Virgen del Rosario unas flores y una Salve, y con ellas,
nuestra gratitud a las Hijas de la Caridad por habernos
permitido compartir un día con ellas.
Algunos, al dejar sus bandejas, nos decían "hasta
mañana". Siempre asombra la cercanía
y la continuidad de tanta necesidad. Esta tarde sigue lloviendo
en Triana.
Juan Pablo Fernández.
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Desarrollo de un Plan 500
Aunque el socio es libre de fijar la cantidad de su aportación
y también de periodificarla de modo que sea mensual,
trimestral, semestral o anual, en el cuadro siguiente que
se refiere al año 2003 se analizan los datos para hacerlos
homogéneos:
· Cifra media por socio: 180 Euros anuales
· Aportación máxima: 1.440 Euros anuales
· Aportación mínima: 36 Euros anuales
No existe suscripción por pequeña que sea,
todas son bien recibidas.
· Gasto aproximado del Comedor: 211.000 Euros
· Comidas realizadas aproximadamente: 75.000 Euros
· Coste medio por comida: 2,81 Euros
Así, una pequeña aportación de 6 euros
al mes daría de comer a una persona durante ese mismo
período. Además, gracias al acuerdo conseguido
con la Caja de Ingenieros, la domiciliación no tiene
ningún coste ni para el subscriptor ni para el Comedor.
La evolución prevista va por buen camino, éste
es el año en el que con la ayuda de todos debemos llegar
a superar este año al menos los 400 socios para así
cubrir un 15% de los gastos anuales del Comedor.
Amigos del Comedor
Hace un año éramos 31
socio-subscriptores
Hoy somos 104
Tenemos que ser 500
¡HAZTE SOCIO DEL COMEDOR!
Cualidades para un servicio integral Vicenciano
"Dios... pide lo primero el corazón y después
la obra"
"Busquemos a los más pobres y a los más
abandonados, son nuestros Amos y Señores"
(San Vicente)
Al estilo de Jesús
Misericordia, bondad, ternura, comprensión, confianza
en la divina providencia.
Lucha contra la pobreza, pasión por los pobres.
Denuncia: transformar situaciones injustas.
Concienciar a las autoridades.
Evangelizar sirviendo
Espiritual corporal. Presencia de Palabra y de Obra.
Visión de fe y puesta en práctica del amor.
Afectivo y efectivo.
Gusto por el servicio en gratuidad
Solidaridad, compromiso por la paz, sencillez, verdad, transparencia,
cercanía. Facilidad para tratar a todos como hermanos...
Sin tener en cuenta¡, ni fijarse "en nada..."
Defensa de la dignidad humana
Respetando el ritmo de la persona: Paciencia.
Favorecer que la persona sea agenda de su propia promoción.
Atención, escucha, acoge, disculpa.
El espíritu de servicio de una hija de la caridad se
reconoce a través de sus cualidades. Según Santa
Luisa: Actitud de "respeto y devoción" que
revelan un Espíritu de "Fe" y "Humildad",
"Viendo siempre a Dios en ellos". "Cordialidad"
que expresa la "Sencillez" del corazón. "Compasión"
y "Dulzura" que manifiestan la "Caridad-Amor".
Al vivir esta espiritualidad respondemos al "reto"
de optar por un "Espíritu de Servicio", que
exprese la Ternura de Dios para con los pobres.
Amor gratuito
Este espíritu imprescindible a todo Vicenciano se logra
de "Encuentro en encuentro con Jesús de Nazaret"
en "La actitud de oración..."
Nuestro aprendizaje diario ha de ser teniendo como referente
el Evangelio... ¿Podemos decir que somos Vicencianos...?
¿Al estilo de Jesús de Nazaret...?
S.A.M.G. / H.C.
Taller de tricotar
Hace aproximadamente tres años, varias voluntarias
del Comedor con Sor María Luisa, tuvimos la idea de
poner en marcha un taller de tricotar, ya que nos habían
regalado dos máquinas. Empezamos en una habitación
pequeña a confeccionar chalecos, bufandas y gorros
para regalar a los acogidos del Comedor en Reyes, y aliviarlos
del frío en el crudo invierno. Comenzamos a recibir
lanas, máquinas de coser, retales, planchas y estanterías.
No nos rendimos ante las dificultades, aunque hay muchas,
sobre todo económicas, pero estamos con Dios. Ya tenemos
un taller amplio, dos profesionales para tricotar, una de
corte y varias voluntarias para coser.
Estamos abiertas a todo tipo de donaciones y voluntarios
para trabajar por los demás, juntos y por amor. ¿Cómo
podríamos ser cristianos si sólo estuviéramos
dispuestos a darnos cuando las cosas nos van bien? La felicidad
es entregarse a los demás, donde encontrarás
tu camino de perfección para madurar en caridad y en
el amor.
Antonio Amante
Aviso del Ropero
Desde el ropero os agradecemos vuestra colaboración
por toda la ropa recogida durante tanto tiempo, recordando
que las prendas que más se necesitan son los pantalones
de la talla 40 a la 44, y los zapatos de caballero del 40
hasta el 44.
Gracias por vuestras aportaciones.
Por qué me hice voluntaria
Cuando te fuiste ¡me quedé tan sola!. Como el
oso Yogui. Pedía cariño a todas horas, una sonrisa,
una mirada, un ... ¡comprender! mi pena, tan grande
no quisieron entender me sentí ¡tan desplazada!.
En el nuevo caminar (contigo tan amparada), sin saber dónde
encajar querido, querido amigo, cuando yo pedía amor
de egoísta me tacharon, yo no veo la razón.
Sequé mis lágrimas para no hacer sufrir, recordándote
en silencio, deseando... ¡ir a ti!. Me encontré
¡sola!, ¡sola!, ¡sola!, deshecho el corazón.
Nosotros, que a manos llenas repartíamos amor a padres
e hijos, amigos, a gente sin fin, nuestra casa era de todos
¡y todos cabían allí!. ¡Tú
no sufras corazón!. Me he refugiado en mis pobres y
tengo el amor de Dios porque lo que me negaron en nuestro
querido hogar, fuera de él, lo he podido encontrar.
Tendí mi mano con miedo al que me necesitó,
me la estrecharon con fuerza y yo sentí su calor, calor,
desamparado que también, igual que yo necesita de ayuda,
de alegría y de amor.
¡¡¡Hasta el momento querido
que Dios me lleve hasta ti, seguiré amando al que sufre
como tú me amaste a mí!!!.
FILLI MÉDEZ.
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